La decisión de Donald y la consecuencia de Trump

La decisión de Donald y la consecuencia de Trump
Comparte en tus redes
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

La semana pasada, se anuncio en el país anglosajón, de que Washington trasladará a su representante diplomático de Tel Aviv a Jerusalén, dicha acción  constituye un reconocimiento a la violenta e ilegal anexión de esa ciudad por parte del régimen israelí, se multiplican las protestas en la Palestina ocupada –de la que forma parte la porción oriental de la jerosolimitana– y el movimiento islamista Hamas, que controla la franja de Gaza, llamó a la población palestina a emprender una nueva intifada, en referencia a los movimientos de resistencia desarmados que tuvieron lugar en Gaza, Cisjordania y Al Qods –que es el nombre en árabe de Jerusalén– a finales del siglo pasado.

Ante dicha acción y decisión, continuaron los reclamos en contra del gobierno estadounidense, y no sólo por parte de sociedades y gobiernos en numerosos países árabes y predominantemente islámicos. La decisión asumida por Donald Trump es ofensiva para los primeros (musulmanes y cristianos) lo cual resulta un agravio para toda la comunidad internacional, en la medida en que pretende legitimar una ocupación contraria al derecho y a varias resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas.

Para los aliados europeos fundamentales para Washington, como el presidente francés, Emmanuel Macron; la canciller alemana, Angela Merkel, y la primera ministra británica,Theresa May, criticaron la decisión de Trump. Para los regímenes regionales que han mantenido estrecha cercanía con Washington, como los de Arabia Saudita, Turquía, Jordania y Marruecos, el traslado de la sede diplomático estadunidense es un factor de extremada incomodidad, por cuanto se ven atrapados entre las airadas reacciones de sus propias sociedades y su proverbial fidelidad a la Casa Blanca.

Relacionado...  Fujimori y las matanzas

Dicha decisión, tiene como consecuencia el reconocimiento de Jerusalén como capital del Estado hebreo lo cual no es buena tampoco para Israel, por cuanto el agravio obligará a los gobiernos árabes a respaldar –así sea en términos diplomáticos– la causa palestina y a estrechar filas ante el régimen de Tel Aviv. Aunque el primer ministro israelí, Bejamin Netanyahu, haya recibido el gesto de Trump con frases de soberbia de agradecimiento –dijo que el republicano se ha vinculado para siempre a la historia de la ciudad– la determinación tendrá consecuencias que degradarán de manera inevitable la seguridad de la sociedad israelí y la posición del país, rodeado por naciones árabes y predominantemente musulmanas; los grupos islamistas se radicalizarán y desplazarán a los sectores moderados, los cuales han visto coronado su fracaso después de más de tres décadas de intentos de negociación que han terminado invariablemente en masacres de palestinos por parte de las fuerzas armadas de Israel.

La decisión y consecuencia del traslado de la embajada y el reconocimiento implícito a la pretensión israelí de convertir Jerusalén en su capital eterna e indivisible, ya que puede tener efectos devastadores en el empeño del propio gobierno estadunidense de comandar a los distintos gobiernos interesados en derrotar a ese confuso y difuso enemigo caracterizado como terrorismo islámico.

La decisión y consecuencia entre Israel como Estados Unidos deban pagar un precio altísimo por lo que no es, en el fondo, sino la más reciente huida hacia adelante y el último recurso de distracción ideado por Trump para eludir su angustiosa circunstancia política interna.

No olvides dejar tus comentarios al final del artículo.


Comparte en tus redes
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *