El tsunami del tabasqueño

El tsunami del tabasqueño
Comparte en tus redes
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Si el objetivo era tener la atención de la sociedad, de los líderes de opinión, de clase política y de su adversarios, el tabasqueño López Obrador, logró su objetivo de tener los reflectores, pero con costes negativos, por su declaración, donde se analizaría darle amnistía a los capos de los cárteles de las drogas a cambio de regresar la paz a las calles mexicanas.

Nadie con autoridad y liderazgo ha salido a defender o explicar las razones de Andrés Manuel. Tampoco él tuvo los reflejos para enfrentar y salir del tsunami que lo arrastró al fondo de las múltiples declaraciones en su contra.

Si quería el tabasqueño confrontarse con todos, comenzar a ser criticado por el simplismo de su propuesta y mofa en las redes, si quería seguir agraviando a las Fuerzas Armadas, fue el atajo más rápido.

López Obrador necesita realizar rápidamente una estrategia para salir del tsunami de declaraciones. Su figura moral como líder depende de ello y no puede refugiarse en su trinchera. No puede jugar con su gradería que, en dos elecciones presidenciales, ha mostrado ser insuficiente para llegar al poder.

Una línea de discusión en los medios comenzó a socializarse. Si López Obrador plantea la amnistía para los líderes de los cárteles de las drogas, ¿no está buscando también financiamiento del narcotráfico para su campaña presidencial? Cercanos a López Obrador aseguran que es un disparate, pero al igual que las técnicas que él maneja, las percepciones se van construyendo hasta convertirlas en realidad.

Relacionado...  WhatsApp y los mexicanos en tiempo de crisis

López Obrador recientemente en Guerrero, donde hizo esa declaración, nombró como su coordinador de campaña al ex alcalde de Acapulco, Félix Salgado Macedonio. Los nexos oscuros de López Obrador en Guerrero no le ayudan en absoluto. En 2006, Salgado Macedonio acumulaba 20 amenazas de muerte y había bajado cerca de 30 kilos de peso por las angustias. Salvó su vida por la protección federal y porque los cárteles comenzaron su guerra de unos contra otros.

Otro asociado a López Obrador en Guerrero es Lázaro Mazón, que fue secretario de Salud en el gobierno de Ángel Heladio Aguirre, quien lo separó (del cargo) después de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa por su relación con el alcalde de Iguala, José Luis Abarca, a quien presentó a López Obrador para que lo apoyara en su carrera política. Abarca está preso por aquél crimen, y se han ido recopilando evidencias que lo vinculan directamente con aquella desaparición y el asesinato de varios de esos estudiantes.

López Obrador va a seguir abriendo espacios para que lo critiquen o denuesten si no lo frena. Las analogías se van a trazar rápidamente con Venezuela, donde ya lo han estado equiparando con el finado Hugo Chávez y su sucesor Nicolás Maduro, que han tenido conexiones con los cárteles de las drogas y crearon un incipiente narcoestado. Es claro lo que tiene que hacer el precandidato presidencial aquí: rectificar y establecer una postura contundente contra los criminales, sin matices. O está a favor, o está en contra de los cárteles de las drogas. No hay más para dónde hacerse. Como es su comportamiento público, está entre el todo o el nada, sin nada en medio.

Relacionado...  Estrategia de alerta sísmica

¿Saldrá bien librado de su tsunami el tabasqueño?

No olvides dejar tus comentarios al final del artículo.


Comparte en tus redes
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *