Sabiduría del pueblo, enseñanzas de vida

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Son los reflejos de la sabiduría humana leí por ahí, alguna vez, que Andrés Henestrosa decía. Aún en los noventa la Real Academia Española -institución que desde una óptica con humor le da relevancia o autoridad a casi todo-, los consideraba dentro de su famoso diccionario antes de crear uno específico para ese grupo de expresiones. Y sí, si los refranes populares son definidos como estas frases sentenciosas descriptivas de alguna situación y siempre relacionadas con el comportamiento humano, hoy, me aplica más de uno. No des vuelta al malacate porque se te enredan las pitas.

El tema -con todas sus aristas- me interesó. Entre las centenas de libros de cocina, de comida y de cocineros que me acompañan, me puse a hojear buscando referencias o vínculos con los refranes populares alrededor de la comida como acto cultural. Intuía que una colección de culturas populares que adoro tendría información, y no. Encontré algo en un manuscrito engargolado que hace años me regaló Elena Vázquez Lugo y pedacitos de información en alguno de los tres tomos de la edición poblana de El Cocinero Mexicano que compré en la Palafoxiana. Sólo la cuchara sabe lo que hay al fondo de la olla.

Mi encuentro del tercer tipo hace algunas noches me sacudió las ideas -terremoto más que sismo si se tuviera que graduar-, y me recordó que me gusta aprender sobre temas nuevos y que la cosquilla de la curiosidad sólo deja cosas buenas.

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Tu problema es que piensas mucho, me dijo hace poco un médico chino mientras me colocaba decena de ventosas en el cuerpo, y sí, hoy sé de paremiología más que ayer, pero quiero saber más y entender aquella expresión oral desde un punto de vista de patrimonio histórico y hasta antropológico con profunda vinculación con la gastronomía.

Somos lo que comemos, debí de haberle dicho también esa noche como parte del intercambio de ideas con buen vino y fresquísimas cubas libres. Qué rico saber más, explorar y gozar del placer de la información.

Qué delicia, por ejemplo -y como primer proyecto inmediato- volver a las cantinas de la zona de San Cosme sólo para conversar con los cantineros con su sabiduría infinita, sobre refranes favoritos de tragos. A mí me gusta todo doble y mucho, ya lo he advertido. De golosos y tragones están llenos los panteones.


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